La ruta comienza en Brieva, antigua vía del ganado trashumante por el Cordel de las Merinas, un corredor histórico, cultural y ambiental que conecta diferentes ecosistemas.
La ganadería extensiva, especialmente de ganado vacuno, modela el paisaje desde siglos, con sistemas de bajo impacto que producen recursos naturales y permiten un uso sostenible del territorio.
Nos encontramos ahora en las inmediaciones del Caserío de las Encinas, un conjunto de edificaciones rurales que refleja el modo de vida tradicional vinculado a la explotación agraria y ganadera del territorio.
En este tramo atravesamos un encinar más denso y mejor conservado, que se configura como un verdadero refugio de biodiversidad y una muestra viva del curso esquema mediterráneo en su estado más maduro.
El antiguo picadero, vestigio de una red ferroviaria que en su día fue clave para el transporte de mercancías y personas, nos recuerda la importancia del ferrocarril en el territorio rural