Nos encontramos ahora en las inmediaciones del Caserío de las Encinas, un conjunto de edificaciones rurales que refleja el modo de vida tradicional vinculado a la explotación agraria y ganadera del territorio. Estas construcciones, aunque pueden estar en desuso o semiabandonadas, son testimonio de la arquitectura popular y del aprovechamiento inteligente de los recursos disponibles.
El caserío está rodeado de encinares aclarados y pastizales, lo que evidencia su función como centro de operaciones de explotaciones agropecuarias. Este entorno también ofrece un ambiente propicio para especies de fauna muy variadas ya que podremos encontrar especies propias de los espacios abiertos como otras estrictamente forestales. Las propias construcciones son un lugar interesante, ya que, tanto en sus tejados como en los huecos de sus deteriorados muros, numerosas especies de aves aprovechan para construir sus nidos.
La conservación y valorización de este tipo de infraestructuras desempeñan un papel importante en lo relativo a la salvaguarda de nuestro patrimonio y paisaje cultural como una atractivo de turismo rural.