Nos encontramos ante un punto de gran riqueza y abundancia de especies, siendo una zona caliente de biodiversidad.
Estas formaciones graníticas que han ido cobrando mayor presencia desde el inicio de la ruta se denominan berrocales y son ejemplo de un relieve granítico más modelado por procesos geológicos de larga duración.
Al final de la ruta destaca un berrocal, conjunto de grandes rocas redondeadas por la erosión. Un paisaje singular, inalterado durante siglos, ideal para observar y dejar volar la imaginación.
En este punto nos separamos ligeramente del camino para asomarnos a un balcón natural que nos permite contemplar las dehesas del Gansino y Aldeagordillo y el resto del valle.
La ganadería extensiva, especialmente de ganado vacuno, modela el paisaje desde siglos, con sistemas de bajo impacto que producen recursos naturales y permiten un uso sostenible del territorio.
Esta construcción es una de las evidencias destacadas del neolítico en la meseta central. Se compone de una cámara funeraria de forma poligonal, delimitada por grandes losas de granito, que formaban las paredes del sepulcro.
Al final de la ruta destaca una masa de pino piñonero, antiguamente explotada y hoy en parte deteriorada, que acoge diferentes especies de aves, destacando los nidos de águila calzada
Estamos ante un entorno de gran valor ecológico: una importante colonia de cigüeñas y garzas reales, que han encontrado refugio en este pinar de pino piñonero y que actualmente albergan el máximo número de nidos posible
En esta zona cercana al río prosperan entornos verdes, frescos y a veces inundados, que ofrecen un hábitat perfecto para aves en busca de alimento
Nos encontramos ahora en las inmediaciones del Caserío de las Encinas, un conjunto de edificaciones rurales que refleja el modo de vida tradicional vinculado a la explotación agraria y ganadera del territorio.
Esta zona destaca por ser la única con agua acumulada en casi todo el recorrido, lo que la convierte en un refugio clave para la fauna, sobre todo en verano.
Nos encontramos con una serie de construcciones destinadas a dar servicio al uso agrícola y ganadero que se desarrolla en esta zona desde hace décadas
Nos encontramos rodeados de afloramientos rocosos que han sido modeladas por la acción del viento, la lluvia, el hielo y los cambios de temperatura a lo largo de milenios, creando estructuras peculiares que destacan en el paisaje.
Nos encontramos en un área de gran riqueza natural: al norte, encinares con especies de matorral mediterráneo y setas como el Ganoderma lucidum; al sur, bosque de ribera y pastizales biodiversos
En este tramo atravesamos un encinar más denso y mejor conservado, que se configura como un verdadero refugio de biodiversidad y una muestra viva del curso esquema mediterráneo en su estado más maduro.
Esta fresneda presenta una baja densidad de arbolado, permitiendo la presencia de diversas especies en bordes y claros de la masa como majuelos, endrinos o zarzamoras.
Iniciamos la ruta en las inmediaciones de Aldeagordillo, un pequeño núcleo rural que conserva aún su esencia tradicional, representativa del medio rural abulense
El antiguo picadero, vestigio de una red ferroviaria que en su día fue clave para el transporte de mercancías y personas, nos recuerda la importancia del ferrocarril en el territorio rural
El Soto es el gran pulmón verde de la ciudad. En esta zona inicial destaca una gran mezcla de especies arbóreas combinándose las especies autóctonas que encontraremos a largo del todo el espacio.
En este último tramo el encinar gana protagonismo, con encinas de gran porte que suman cientos de años de presencia. Algunas sirven como atalayas para que diversas aves observen su zona de campeo o construyan sus nidos.
Este entorno se compone de cultivos tradicionales como la cebada o el trigo, alternados con terrenos de pasto, junto con otras zonas de barbecho o eriales, muy interesantes por las comunidades biológicas que albergan
Este entorno rural ha sido modelado a lo largo de los siglos por la actividad humana, pero conserva características propias de los ecosistemas mediterráneos.
En este punto de partida el Monte Mediterráneo es quien cobra protagonismo, con la encina como actor principal, pero con una presencia muy importante de sotobosque de especies aromáticas.
El río Adaja es el eje vertebrador de este espacio, y en torno a él se prospera uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad de los que encontramos en la ciudad y su entorno.
Este ecosistema surge como resultado de la modificación del entorno tras años de explotación ganadera y se caracteriza por la presencia intercalada de zonas abiertas destinadas a la producción de pasto con otras parcelas donde aparecen antiguos cultivos.
Encuentra tu plan ideal. Selecciona fechas, destinos e intereses para diseñar tu viaje perfecto. ¡Empieza a planear tu aventura ahora!
No hay problema. Siempre puedes crear otro plan.
No hay problema. Siempre puedes añadir otra actividad en su lugar o dejar el hueco para ir más tranquilo.
Inicia sesión o regístrate
No hay resultados que coincidan con los filtros que has seleccionado. Prueba a ajustar tus filtros para explorar más opciones.